Scaling Up

 

By Jay McAdams

As we begin our 20th Anniversary season, it is clear in looking back that without Bob Scales there would be no 24th STreet Theatre. It was 1996 when then Dean Scales, of USC’s School of Theater, invited our co-founders Jon White-Spunner and Stephanie Shroyer to his USC neighborhood in hopes of luring a professional theatre there. Bob has always been an enthusiastic connector of people, ideas, and small electrical things. Bob helped secure the great carriage house that we’d later transform into one of the greatest theatres in Los Angeles. USC gave us our first grant to buy some used lights (most of which we’re still using today). Bob was our first injury, breaking his ankle when he fell off a ladder as we renovated the theatre. After he retired as dean more than a decade ago, he served on our board. He went on tour with us a couple of years ago to introduce us to the people at the beautiful McCallum Theatre, which he helped design and build some 25 years ago. He held court there with some of the techies he’d hired decades earlier and others who knew of his reputation. And this summer, Bob’s been redesigning our backstage shop area, rewiring lights, building things, and creating places to work.

Bob is a Renaissance man. Not only was he a dean at a prestigious university, he’s also one of the great techies of the American Theatre. He’s a Ph.D. but he never mentions those impressive letters after his name. He’s as comfortable on a ladder as he is in a faculty meeting. He worked as a techie at the Guthrie, at Seattle Rep, and at the great Stratford Shakespeare Festival in Canada. When I was in Boston a few years ago accepting our TCG Peter Zeisler Award, he sent me an email saying that he had worked with Peter Zeisler at the Guthrie. Wow. He worked with so many of the greats. He is a living page of theatre history of the 20th century. So when Bob insists on helping restructure your scene shop, you consider yourself lucky. 

I knew when I met Bob that he was from Oklahoma like me, but it was several years after we started 24th STreet Theatre that we discovered that he was from the same small town as my mother. They actually knew each other as kids. His mother used to babysit my mother in the ‘30’s. It still blows my mind many years later that the man I would coincidentally meet in California, the man who would change my life by helping start the theatre I would go on to run… that he is connected all the way back to my roots, and even to my mother’s roots. I have no idea what the last 20 years of my life would have been had I never met Bob, but I know for certain that it would not be this life that I feel so lucky to have stumbled onto.

When Bob reorganizes your scene shop, he builds lots of customized little bells and whistles. I told him I could never find a tape measure backstage, so he built a tape measure rack to hang them on. We told him our cables were disorganized so he built convenient cable trees on wheels.He built legs on things, put wheels on others, and rigged things in the rafters. For the last month, Bob, now in his eighties, has been working hard to retool our shop, even coming in alone on weekends. So I decided it’d be nice to name the shop in Bob’s honor. It was the least we could do. I ordered a sign that says Bob Scales Scene Shop. I didn’t tell him at first because he is so modest I thought it might embarrass him. My plan was to just hang it on the wall and then show him. But I wanted him to know how much we appreciated his work and his contributions throughout these first 20 years. So I showed him the printout of the sign I had ordered to honor him. Modest Bob smiled and said, “That’s nice. (beat) The shop at Seattle Rep is named after me too.” Of course he’d never mentioned that before. It’s not like Bob to brag.

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Escala It Up

Por Jay McAdams

 
A medida que comenzamos nuestra temporada de 20 Aniversario, es claro que mirar hacia atrás sin Bob Scales, no habría ningún Teatro 24. Fue en 1996 cuando el decano Scales, de la Escuela de Teatro de USC, invitó a nuestros co-fundadores Jon White-Spunner y Stephanie Shroyer a su vecindario de la USC con la esperanza de atraer a un teatro profesional ahí. Bob siempre ha sido un entusiasta conectando personas, ideas y pequeñas cosas eléctricas. Bob ayudó a obtener la gran casa de carruajes que más tarde se transformaría en uno de los mejores teatros de Los Ángeles. USC nos dio nuestra primera concesión para comprar algunas luces usadas (la mayoría de las cuales todavía estamos usando hoy en día). Bob fue nuestro primer lesionado, rompiéndose su tobillo al caerse de una escalera mientras renovábamos el teatro. Después de que se retiró como decano hace más de una década, sirvió en nuestro consejo directivo. Él hizo una gira con nosotros hace un par de años para presentarnos a la gente en el hermoso teatro McCallum, el cual ayudó a diseñar y construir hace unos 25 años. Él nos llevó con algunos de los técnicos que él había contratado décadas anteriores y con otros que sabían de su reputación. Y este verano, Bob ha estado rediseñando el taller del “Backstage”, cambiando las luces, construyendo cosas y creando lugares para trabajar.

Bob es un hombre renacentista. No sólo fue decano en una prestigiosa universidad, sino que también es uno de los grandes técnicos del Teatro Americano. Tiene un doctorado. Pero nunca menciona ese impresionante título después de su nombre. Está tan cómodo en una escalera como en una reunión de la facultad. Trabajó como técnico en el Guthrie, en Seattle Rep, y en el gran Festival Shakespeare de Stratford en Canadá. Cuando estuve en Boston hace unos años aceptando nuestro premio TCG Peter Zeisler, me envió un correo electrónico diciendo que él había trabajado con Peter Zeisler en el Guthrie. ¡Guau! Trabajó con tantos de los grandes. Es una página viva de la historia del teatro del siglo XX. Así que cuando Bob te insiste en ayudar a reestructurar el taller del “Backstage”, uno puede considerarse afortunado.

Cuando conocí a Bob, ya sabía que era de Oklahoma como yo, pero fue hasta varios años después que comenzamos con el Teatro 24, que descubrimos que él era de la misma pequeña ciudad que mi madre. En realidad, se conocían desde niños. Su madre solía cuidar a mi madre en los años 30. Muchos años más tarde, todavía me sorprende, que el hombre con él que coincidentemente me reuniría en California, el hombre que cambiaría mi vida ayudando a arrancar el teatro que iba a administrar… estaba conectado con todas mis raíces e incluso, a las de mis madres. No tengo ni idea de lo que habría sido de mi vida en estos  últimos 20 años, si no hubiera conocido a Bob Scales.

Cuando Bob reorganiza el Taller del nuestro “Backstage”, construye muchos ingeniosos mecanismos y artefactos. Le dije que nunca podría encontrar una cinta métrica entre bastidores, por lo que construyó un estante de cinta métrica para colgarlos. Le dijimos que nuestros cables estaban desorganizados así que construyó unos convenientes arboles con ruedas para ellos. Le construyó patas a muchas cosas, puso las ruedas en otras, y desenmarañó el cableado en las vigas. En este último mes, Bob, ahora en sus ochenta’s, ha estado trabajando duro para re equipar nuestra área de trabajo, incluso trabajando solo los fines de semana. Así que decidí que sería bueno nombrar el taller en honor de Bob. Era lo menos que podíamos hacer. Pedí un letrero que dice “Bob Scales Scene Shop” (El Taller de Bob Scales). No le dije al principio porque es tan modesto que pensé que podría avergonzarlo. Mi plan era simplemente colgarlo en la pared y luego mostrárselo. Pero yo quería que él supiera cuánto apreciamos su trabajo y sus contribuciones durante estos primeros 20 años, así que le mostré la impresión del letrero que había ordenado para honrarlo. Modest Bob sonrió y dijo: “Eso es bueno. (Pausa) Al taller en Seattle Rep le pusieron mi nombre también”. Por supuesto él nunca había mencionado eso antes. No es como Bob presume.