E is for Empathy

E is for Empathy

by Jay McAdams

Much has been said in the last month about Empathy, or our modern-day lack thereof. Finally! It has taken Orlando and Minnesota and Baton Rouge and Dallas and Nice and Turkey, and then another trip back to Baton Rouge again. And that’s just this month. The viral narcissistic rage in our country and our world can no longer go unnoticed and that E-word, Empathy, is being talked about more and more with each passing violent event.

I believe that history will record this era as the period when they put little computers into our hands and we all went utterly insane and lost our humanity. Teens have turned into zombies feeding on Pokemon GO and are literally walking into traffic. Germany has begun putting traffic signals into the sidewalk, facing the sky, for all those who are being injured because they can’t look up when crossing the street. The internet has now been around long enough that we can see the impact it’s having on society, both good and bad. There’s research that puts narcissism at an all time high while empathy is disappearing faster than legroom on an airplane. Psychologists attribute our current political polarization to the fact that we now only listen to and get information from people we already agree with. Welcome to world-view-on-demand. This is a huge problem and we’re seeing it play out daily now. It’s so ironic that being more connected than ever before has actually divided us in many ways. But it also makes sense that in a world where you can use an app to break up with your boyfriend instead of doing it face to face, that this technology can also make it less necessary to communicate...with words...out of your actual mouth...face to face.

This spring while filling in for one of our teaching artists, I was on my 90-minute morning crawl across LA to teach five classes of 5th graders at a public school when I heard the breaking news of the airport attack in Belgium. Because these were big kids, I decided to take a chance and use my art form as a mirror to the world. Talking about a terrorist attack is risky stuff for a teaching artist in a public school classroom because teachers mostly are encouraged to shy away from things like that. But I figured if theatre is still relevant today, then it was my job to use it to address the big things going on in the world. So with the news chattering in the background, I began to drill down. Theatre is all about empathy. Audiences watch actors tell stories, and ultimately empathize with the characters onstage. So I explained to these sophisticated kids that nobody who felt empathy for their fellow man would attack innocent people. Empathy would have prevented that. I told them that if they have empathy for others, then they will always have people who care about them in return. That no matter what else they do in life, they must have empathy. After that day, we doubled down on empathy by redesigning much of our workshop to emphasize it. We write it on the board now, in red, because that is what we need in our world today. Teaching kids that they have empathy certainly won’t stop terrorism, but 24th STreet teaches 9,000 students in 800 workshops per year. While it’ll take a long time at that rate to reach all of the kids in L.A., 9,000 at a time is better than nothing. We’ve got to start somewhere. And it is worth the risk.

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Empatía

por Jay McAdams

Mucho se ha dicho en el último mes sobre la Empatía, o de algo común en estos tiempos modernos, nuestra falta de la misma. ¡Finalmente! Aunque primero tuvo que pasar lo de Orlando y Minnesota, lo de Baton Rouge y Dallas, luego lo de Niza y Turquía, y lo de Baton Rouge otra vez. Y todo eso en este mes. La rabia narcisista viral en nuestro país y en nuestro mundo ya no puede pasar desapercibida y la palabra Empatía, se está usando cada vez más con cada evento violento que sucede.

Creo que la historia registrará esta era como la era en que pusieron pequeñas computadoras en nuestras manos y todo se volvió absolutamente loco y perdimos nuestra humanidad. Los adolescentes se han convertido en zombies alimentándose con "Pokemon GO" y así es como van caminando literalmente en el tráfico. Alemania ha comenzado a poner señales de tráfico en la acera mirando hacia cielo por todos aquellos que se están lesionando porque no miran al cruzar la calle. La internet ya tiene el tiempo suficiente como para ver el impacto que esta está teniendo en la sociedad, tanto bueno como malo. Hay investigaciones que ponen al narcisismo en todo lo alto, mientras que la empatía está desapareciendo más rápido que el espacio para las piernas en un avión. Los psicólogos atribuyen la actual polarización política al hecho de que ahora sólo escuchamos y obtenemos información únicamente de personas con las que estamos de acuerdo. Bienvenido al mundo-visión-en-demanda. Este es un gran problema y lo estamos viendo a diario ahora. Es tan irónico que el hecho de estar más conectados que nunca, nos ha dividido de muchas maneras. Pero también tiene sentido que en un mundo donde se puede utilizar una aplicación para romper con tu novio en lugar de hacerlo cara a cara, esta tecnología también puede hacer menos necesario comunicarse... con palabras... de su propia boca... cara a cara.

Esta primavera mientras reemplazaba a uno de nuestros maestros artistas, yo estaba en mi travesía de 90 minutos por la mañana a través de LA para enseñar cinco clases de 5to grado en una escuela pública, cuando escuché las noticias de última hora del ataque al aeropuerto en Bélgica. Como estos eran niños ya grandes, decidí tomar esta oportunidad y utilizar mi forma de enseñar teatro (arte) como un espejo para el mundo. Hablar de un ataque terrorista es algo riesgoso para un maestro artista en un aula de la escuela pública porque los maestros suelen apartarse de temas como estos. Pero pensé que si el teatro sigue siendo relevante hoy en día, era mi trabajo abordar las cosas importantes que pasan en el mundo. Así que con el traqueteo de las noticias atrás mio, comencé a profundizar en ellas. Teatro es empatía. El público ve actores contar historias y en definitiva, empatiza con los personajes en el escenario. Así que les expliqué a estos sofisticados niños que nadie que sintiera empatía por sus semejantes atacaría a personas inocentes. La empatía lo habría evitado. Les dije que si tienen empatía por los demás, siempre tendrán a cambio, personas que se preocupen por ellos. Que no importa que más hagan en la vida, siempre deben tener empatía. Después de ese día, duplicamos nuestra empatía rediseñando gran parte de nuestro taller para acentuarla y ahora lo escribimos con letras rojas en el pizarron, porque eso es lo que necesitamos en nuestro mundo hoy. Enseñarle a los niños a tener empatía, ciertamente no detendrá el terrorismo, aún cuando en el Teatro 24 se lo enseñemos a 9.000 estudiantes en 800 talleres al año. Sabemos que a este ritmo tardaremos mucho tiempo para llegar a todos los niños en los Ángeles, pero tambien sabemos que 9.000 es mejor que nada. Tenemos que empezar de alguna forma y vale la pena el riesgo.