All Dressed Up and Somewhere to Go

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All Dressed Up and Somewhere To Go by Luke Kanter A funny thing happened on the way to Walt Disney Concert Hall (or rather, on the way OUT of Walt Disney Concert Hall). On Saturday, Allegra and I took 10 members of our Teen Leadership Academy to the Los Angeles Philharmonic, where we witnessed (and it really IS witnessing, in the spiritual sense of the word) the incomparable Gustavo Dudamel conduct Tchaikovsky’s Fifth Symphony. The decision to take 10 inner-city teens, dress them up in suits, ties and formalwear and schlep to Disney Hall on the bus in the pouring rain was not just so I could see the Phil for free. These field trips are an integral component of our Teen Leadership Academy: the idea is to put our teens into brand new environments and social situations that they would otherwise not experience in their day-to-day lives, even intimidating environments. Recent studies show that college dropout rates have just as much to do with student culture shock as they do with academia, but teens from inner city neighborhoods rarely get the chance to experience feeling intimidated and then being able to work through it. College bound students need rehearsal for new kinds of social environments just as much as they need SAT practice books. That’s why we make the effort to provide our Leaders with all kinds of unique and singular LA experiences: so they know that no matter where they are, they belong, they fit in and they matter. Oh, and that funny thing that happened on the way out of Disney Hall? A typical member of the LA Phil matinee crowd approached two of our impeccably dressed teen leaders. Cell phone in hand, he asked if they were members of the world renowned Simon Bolivar Youth Orchestra. They took a beat before saying... yes. See, we told you they belong there.

Bien vestidos y un lugar para salir

por Lukas Kanter
Algo extraño sucedió en el camino a la Sala de Conciertos Walt Disney (o más bien, a la salida de la sala). El sábado pasado, Allegra y yo llevamos a 10 miembros de nuestra Academia de Liderazgo para Adolescentes a la Filarmónica de Los Ángeles, donde fuims testigos (lo que realmente significa testigo, en el sentido espiritual de la palabra) de cómo el incomparable Gustavo Dudamel dirigía la Quinta Sinfonía de Tchaikovsky. La decisión de tomar 10 adolescentes del centro de la ciudad y que ellos se vistieran de traje, corbata o ropa formal y arrastrarlos a la Sala de Conciertos Disney Hall en el autobús bajo la lluvia no fue sólo para que ellos pudieran ver a la Filarmónica de forma gratuita, sino que estas excursiones son un componente integral de nuestra Academia de Liderazgo para Adolescentes: la idea es poner a nuestros adolescentes en entornos y situaciones sociales completamente nuevas que de otro modo no podrían experimentar en su vida diaria , incluso en dentro de sus intimidantes entornos. Estudios recientes muestran que las tasas de abandono de la universidad tienen tanto que ver con el choque cultural de los estudiantes, como con el mundo académico, pero los adolescentes de los barrios del centro urbano rara vez tienen la oportunidad experimentar este sentimiento intimidatorio y luego ser capaz de trabajar a través de él . Este tipo de estudiantes universitarios necesitan probar estos nuevos tipos de entornos sociales, tanto como ellos necesitan libros de práctica para el Examen de Orientación Vocacional (SAT). Es por eso que nos esforzamos por ofrecer a nuestros líderes todo tipo de experiencias únicas y particulares de Los Ángeles: para que sepan que no importa dónde se encuentren, ellos siempre serán importantes y podrán pertenecer y adaptarse. Ah, y que fue lo gracioso que sucedió en el camino a la sala de conciertos? Alguien de entre la típica multitud que asiste a la matinée de la Filarmónica de Los Ángeles se acercó a dos de nuestros líderes adolescentes impecablemente vestidos. Con su teléfono celular en la mano, les preguntó si eran miembros de la renombrada Orquesta Juvenil Simón Bolívar. Ellos tomaron un respiro antes de decir... sí. Lo ven, les dijimos que pertenecían allí.