Remembering Not To Forget

Remembering Not to Forget

by Jay McAdams

Stress is part of the non-profit sector. We worry. We worry about budgets, always. We worry about our boards of directors, about our staff, our missions, our strategic planning. But mostly we worry about the world, because at our core we non-profit types all want to change the world. And that is stressful. When you care too much. And you’re trying to keep up with the latest news around the world, not because you can do anything about it but simply because you care too much. And how can you make it better if you don’t know what’s going on? So we non-profit savior-complex types can’t hide from the bad news in the world. That means even on a good day, your average executive director is likely worried.

I had one of those days last week, in the midst of an otherwise pretty great week. We had won a Stage Raw Award for our show, Hansel & Gretel Bluegrass and we were awarded 4 new grants. We added Bradley Whitford to our Advisory Board and he rocks, both as a person and an artist, so that was great. But still, even in a good week, I was stressed to the point where something as small as a jammed paper-shredder almost brought me to tears. I kept telling myself that everything was okay and that I was so lucky to be running such a great theatre and making difference, but my blood pressure would not subside.

And then I was summoned from the back office because our teen mentor culmination was about to start. I grabbed a sport coat from the costume rack and stumbled to the lobby totally preoccupied. Families filled the lobby and our teens were warming up onstage. I sat with a Board member and watched them perform, and I was reminded of something I already knew; how much these teens truly benefit from their work with us. As each of them said what they had gotten out of being a teen mentor, I got weepy. But unlike with the paper shredder, this time my emotions were not trivial or stress-induced. It was the substance of their words, their growth, their self-awareness that brought tears to my eyes. It wasn’t exhaustion. It was pride. And it washed over me like that airplane whoosh sound when you send an email. Teens who, a year ago, could barely speak, now stood with so much confidence. Teens from troubled homes talked of how we had given them a home, and how they considered us family. They told of how they looked forward to coming to the theatre. And I clutched my chest in the back row, not because of my heart, but because of theirs. They reminded me, these inner-city teens of ours, why we do it. In my day-to-day stress bubble I had forgotten to remember the why. Why the grants, the classes, the kids. Why the art, why the staff, and why the worries about the world. This bunch of teenagers reminded me that they are the why. I need to remember not to forget. -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

RECORDAR NO OLVIDAR

por Jay McAdams

El estrés es parte del sector de organizaciones sin fines de lucro. Nos preocupamos. Siempre nos preocupamos por los presupuestos. Nos preocupamos por nuestros consejos de administración, por nuestro personal, nuestras misiones, nuestra planificación estratégica. Pero sobre todo nos preocupamos por el mundo, porque en nuestro núcleo todos los tipos de organizaciones sin fines de lucro quieren cambiar el mundo. Y es estresante cuando te preocupas demasiado. Siempre estás tratando de mantenerte al día con las últimas noticias en todo el mundo, no porque puedas hacer nada al respecto, sino simplemente porque te importa demasiado. ¿Y cómo puedes hacerlo mejor si no sabes lo que está pasando? Así que nosotros, como organizaciones sin fines de lucro con complejo de salvadores no nos podemos ocultar de las malas noticias en el mundo. Eso significa que incluso en un buen día, su director ejecutivo probablemente esté preocupado.

Tuve uno de esos días la semana pasada, en medio de una semana muy buena. Habíamos ganado un premio Stage Raw con nuestra obra, Hansel & Gretel Bluegrass y nos notificaron de 4 nuevas subvenciones. Añadimos a Bradley Whitfordto a nuestra Junta de Asesores y él es excelente, tanto como persona que como artista, así que fue genial. Pero aún así, incluso en una buena semana, estaba estresado hasta el punto de que algo tan pequeño como una trituradora de papel atorada casi me hizo llorar. Me seguía diciendo a mí mismo que todo estaba bien y que tenía tanta suerte de estar dirigiendo un gran teatro y hacer una diferencia, pero mi presión arterial no se calmaba.

Y luego me llamaron desde la oficina porque la culminación de nuestra obra de mentores adolescentes estaba por comenzar. Tomé un saco "sport" de la estantería de vestuario y tropezando llegue al recibidor preocupado. Las familias llenaron la antesala mientras nuestros adolescentes estaban calentando en el escenario. Me senté con un miembro de la Junta y los vi actuar, y me acordé de algo que ya sabía; Cuánto realmente se benefician estos adolescentes de su trabajo con nosotros. Cómo cada uno de ellos dijo lo que habían conseguido por ser un mentor adolescente y eso me hizo sollozar. Pero a diferencia de la trituradora de papel, esta vez mis emociones no fueron triviales o inducidas por el estrés. Era la profundidad de sus palabras, su crecimiento, su auto conciencia lo que me trajo lágrimas a los ojos. No fue el agotamiento. Era orgullo. Y pasó sobre mí como ese sonido de avión que se escucha cuando se envía un correo electrónico. Los adolescentes que, hace un año, apenas podían hablar, ahora lo hacían con tanta confianza. Los adolescentes de los hogares con problemas hablaron de cómo les habíamos dado un hogar, y cómo nos consideraban su familia. Contaron cómo esperaban ansiosos para venir al teatro. Y apreté mi pecho en la fila de atrás, no por mi corazón, sino por el suyo. Ellos, estos adolescentes de nuestra ciudad, me recordaron por qué hacemos lo que hacemos. En mi burbuja de estrés diaria había olvidado recordar el porqué. ¿Por qué las subvenciones, las clases, los niños? ¿Por qué el arte, por qué el personal, y por qué las preocupaciones sobre el mundo? Este grupo de adolescentes me recordó que ellos son el por qué. Necesito recordar no olvidar.