Family Ties/Lazos Familiares

by Jay McAdams

The 24th STreet Theatre Family is comprised of many families. The great Saliba family is one of them. The Salibas are one of those quintessential LA families that go back generations. The patriarch, Leon Saliba died this month of the age of 106. That’s right, one hundred and six years strong. His stamina reflects the legacy of this family, which has been quietly and honorably helping shape Los Angeles for the last century.

Leon was a self-made businessman who built his reputation on integrity in the mid-20th century. But it was beyond just how he worked, integrity was woven throughout his life like the pure Italian silk ties he wore everyday, even after his 100th birthday. He stayed positive and respectful and humble, even while rubbing elbows with Governors and city leaders. His family was in the pool section of the Hollywood Bowl when there was actually a pool. He helped launch a church and taught his 6 kids those strong values so that they have continued to make a difference in a myriad of ways. The Salibas are generous and philanthropic and believe in giving back to their community. Even today, when families living these values are few and far between.

Listening to the tributes to Leon at his memorial just before Father’s Day, it struck me how Leon’s generation really is the end of an era. So few people today actively work to act with integrity. I believe that most of us try to do what we believe to be the right thing most of the time. But we’re also quick to forgive ourselves our indiscretions, which we now commit by the hour. I also believe that most of us navigate daily life in the digital 21st social-century with our guard up. Not openly, but protected, hiding behind glass. We have to, or least that’s how daily life feels today. Integrity is something you google in 2017, not something you live. Honor no longer drives the things we do in everyday life. Not like it used to when you were only as good as your word.

Of course to be nostalgic of a simpler, sweeter era is to ignore the progress society has made since those repressed and bottled-up times were pushed through sometimes simply with the passing of time and sometimes with great volition. True, some things are definitely better than they were a half-century ago. But in this modern era Steve Jobs isn’t known for his integrity. Nobody really cares about how he lived because he was a brilliant albeit brutal businessman. Whereas a half-century ago a successful businessman was measured by the wholesomeness of his family, today success is measured by money and fame. How many millions of Americans want to be the Kardashians? So yes, it’s easy to wax nostalgic and push for resuscitating the values of integrity and honor that were so important to the greatest generation. None of us are perfect. I’m sure Leon would be the first to admit that. But with a century’s worth of context from the stoic and honorable people on whose shoulders we currently stand, it’s clear that we must work to keep integrity alive. Not just in principle, but in practice. Leon and his contemporaries made the world a better place by living these values. They treated each other better than we treat each other today. And it mattered. So as we look over our shoulders through the rearview mirror, let’s keep Leon and his generation in view. They are there to guide us as we drive into the future.

 

por Jay McAdams

La familia del teatro 24 abarca muchas familias. La gran familia Saliba es una de ellas. Los Salibas son una de esas familias de LA por excelencia que se remontan a generaciones. El patriarca León Saliba murió este mes de la edad de 106 años. Eso es, ciento seis años fuerte. Su resistencia refleja el legado de esta familia, que, silenciosa y honorablemente, ha ayudando a darle forma a la ciudad de Los Ángeles desde el siglo pasado.

León fue un hombre de negocios hecho a sí mismo que construyó su reputación de integridad a mediados del siglo XX. Pero esta iba más allá de la forma en que trabajaba, su integridad se tejía a lo largo de su vida como los lazos de seda italiana pura que usaba todos los días, incluso después de su cumpleaños número 100. Él permaneció positivo, respetuoso y humilde, aún incluso mientras convivía codo a codo con gobernadores y líderes de la ciudad. Su familia estaba en la sección de la piscina del Hollywood Bowl. Esa piscina existió ahí, realmente. Él ayudó a lanzar una iglesia y enseñó a sus 6 hijos, esos grandes valores para que ellos continuarán haciendo la diferencia de una y mil maneras. Los Salibas son generosos y filantrópicos y creen en que hay que devolver a su comunidad, incluso hoy en día, cuando las familias que tienen estos valores son tan pocas y distantes entre sí.

Escuchando los homenajes en memoria de León, justo antes del Día del Padre, me pareció que la generación de León era realmente el fin de una era. Existen tan pocas personas hoy que trabajan activamente para actuar con integridad. Creo que la mayoría de nosotros tratamos de hacer lo que creemos que es lo correcto la mayor parte del tiempo. Pero también nos apresuramos a perdonar nuestras propias indiscreciones que cometemos. También creo que la mayoría de nosotros navega por la vida cotidiana en este siglo 21 social digital con nuestra guardia arriba. No abiertamente, sino protegiéndose, escondido detrás del vidrio. Tenemos que hacerlo, o al menos eso es cómo la vida cotidiana se siente hoy. La integridad es algo que puedes googlear en el 2017, pero no es algo que tú vives. El honor ya no conduce las cosas que hacemos en la vida cotidiana. No como solía serlo cuando solamente eras tan bueno como tu palabra.

Por supuesto que ser nostálgico de una era más simple y más dulce es ignorar el progreso que la sociedad ha hecho desde que esos tiempos reprimidos y embotellados fueron a veces empujados a un lado simplemente con el paso del tiempo y a veces con gran volición. Es cierto que algunas cosas son definitivamente mejores de lo que eran hace medio siglo. Pero en esta era moderna Steve Jobs no es conocido por su integridad. A nadie le importa realmente cómo vivió porque era un hombre de negocios brillante aunque brutal. Mientras que medio siglo atrás un hombre de negocios exitoso se medía por lo saludable de su familia pero hoy el éxito se mide por el dinero y la fama. ¿Cuántos millones de estadounidenses quieren ser las Kardashians? Así que, sí, es fácil ponerse nostálgico y presionar para resucitar los valores de integridad y honor que eran tan importantes para la más grande generación. Ninguno de nosotros es perfecto. Estoy seguro de que León sería el primero en admitirlo. Pero con el valor de un siglo de contexto de la gente estoica y honorable en cuyos hombros descansamos actualmente, está claro que debemos trabajar para mantener la integridad viva. No sólo como un principio, sino en la práctica. León y sus contemporáneos hicieron del mundo un lugar mejor al vivir estos valores. Se trataron mejor de lo que nosotros nos tratamos hoy. Y eso importaba. Así que mientras miramos por encima de nuestros hombros a través del espejo retrovisor, mantengamos a Leon y a su generación a la vista. Están ahí para guiarnos mientras nos dirigimos hacia el futuro.